El
licenciado Fernando Bejarano lleva por lo menos una década
y media trabajando en la eliminación de plaguicidas peligrosos
y los denominados Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs),
sustancias químicas sumamente tóxicas y resistentes
a la degradación.
Bejarano -miembro de la Red de Acción en Plaguicidas para
América Latina (RAPAL) y de IPEN, organización internacional
que agrupa a más de 350 organizaciones- ofreció a
fines de marzo un taller dirigido a gremios de la salud, municipios
del área metropolitana de Asunción e instituciones
académicas, en una convocatoria organizada por POJOAJU, la
red de Ongs ambientalistas ROAM y la Red Rural. El experto mexicano
dialogó con Voces Locales sobre el riesgo que implican los
COPs y el Convenio de Estocolmo, la iniciativa firmada en la capital
sueca en mayo de 2001 para la eliminación de estas sustancias.
¿Cómo es eso del Convenio de Estocolmo?
Ha
avanzado en la medida en que los países están elaborando
los planes de aplicación. Es precisamente la etapa critica
porque el convenio puede ser muy bonito en el papel pero si no se
llama a la ciudadanía a participar puede quedar en letra
muerta.
¿Cuántos
países se sumaron?
El
número avanza. Hace unos años eran unos 50, pero ahora
ya hay unos 150 países.
¿Dónde
es más fácil la aplicación, en los países
industrializados o en los países pobres?
Bueno,
son prioridades diferentes. Hay más recursos en los países
industrializados, pero es donde también hay más resistencia
al cambio, porque las industrias que generan estos contaminantes
son más poderosas.
Diría yo que en los países en desarrollo hay más
apoyo.
¿Cómo
impactan los COPs en la economía?
Cualquier
problema de contaminación afecta la economía. Pongamos
el caso del PVC. La industria lo produce, obtiene una gran ganancia,
desarrolla un montón de productos con PVC, y le deja la responsabilidad
a la gente a ver qué hace con el residuo. Son costos ocultos
que las industrias trasladan a la sociedad civil al no hacerse responsables
de todo el ciclo de vida del producto.
¿A
cuáles COPPs estamos más expuestos?
Bueno,
la docena sucia, los plaguicidas clorados, que aunque ya no se produzcan
en el país puede haber en forma ilegal. Estamos hablando
de Aldrin, de los aceites PCB que se usan en equipos eléctricos,
y de equipos eléctricos usados que se enterraron o almacenaron
en algún lugar y que todavía están contaminando.
¿Estos
convenios surgen por presión de la sociedad civil?
Si,
son compromisos de los gobiernos pero con un trasfondo de lucha
ciudadana detrás. La lucha contra los plaguicidas clorados
viene de los años ´60, con un libro de Raquel Carlson;
la lucha contra los PCB viene de los años ´20; es un
trasfondo de lucha social que se suma a evidencia científica
y a la voluntad política de los gobiernos.
¿Hay
una relación entre COPS y cultivos transgénicos?
Son
cosas distintas. Algunas corporaciones que son responsables de la
contaminación con COPS, como Monsanto por ejemplo, también
tienen una presencia en el campo de los transgénicos. Monsanto
fue el productor mundial más importante de estos contaminantes,
como el caso de los aceites para uso eléctrico, y también
es una industria que como transnacional en expansión invierte
ahora en la ingeniería genética. El único vínculo
es que hay corporaciones que tienen larga historia de contaminación
química y ahora genética.
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